Felicidad.

Escrito por todoloquesientoporti 21-05-2014 en amor. Comentarios (0)

Ella estaba en la terraza contemplaba como los coches pasaban, como la vida de los demas transcurría, mas de una vez se había preguntado si ella tenía algo de especial entre tanta gente. Entonces se fijo en un bebé, de quizas 6-7 meses, tenía los ojos azules, llevaba un osito a su lado, de color blanco y azul, se fijaba en todo, sonreía solo, parecia feliz. Ella veia que el bebé era feliz.
Feliz. 
Aquella palabra retumbo en su cabeza, su definición de feliz hace un poco mas de dos años era completamente distinta. Se fijo de nuevo en el bebé y comprendió como las cosas pasaban, como milagros ocurrían y como las desgracias pasaban. Aquel bebé hace dos años no estaba. Ella hace dos años no era feliz. Pero ahi estaba el bebé feliz mirando sus juguetes colgar de su carrito, y ahí estaba ella, con la definición de felicidad clara. Decidio cambiar, y puso los ojos sobre una pareja de quizas unos 80 años, estaban sentados en un banco, hablando. El hombre sonreía, y la mujer le tenía de la mano. Ellos también eran felices. Al verles, ella sonrió de manera calida, como si hubiese visto lo mas tierno del mundo. 
Al volver a caer en sí, cambio de dirección, y miro al cielo. Tenía un color azul clarito, al mirar a la izquierda, tenía un azul mas oscuro, y al mirar a la derecha, podía ver como el sol se iba escondiendo para darle paso a la noche y a la luna.
Entonces suspiró. 
Tenía la mirada perdida, creyó escuchar algo, pero estaba tan metida entre el cielo y sus pensamientos que no distinguió si fue su imaginación o realidad. Entonces dos manos la rodearon por la cintura, respiró alivida. Reconocería ese olor, en cualquier lugar, ese tacto, esas chapas que colgaban en su cuello. 
Ahí estaba su propia felicidad. 
Él. 
Cerró los ojos y sonrió. Entonces sonó un beso en su oreja, se dio la vuelta y ahi estaba él. Tenia el pelo peinado y corto, era moreno, con ojos marrones que cada vez que los miraba ella caia en ellos y se perdía en su mirada. Tenía una nariz grande que la atraía y unos labios bien voluminosos para un hombre, tenía barba de 3 días quizas, cual adoraba y acarició. El tiempo se detuvo, tan solo el tacto con él, la dejaba sin aire, pero con mas fuerza que nunca. Ella le miraba, en sus ojos se encontraba ella, aquello la hizo ruborizarse, la estaba mirando, ella era su centro de atención. Entonces siguió observandole, bajo la mirada y se encontró con su sonrisa, lo que daría ella porque esa sonrisa fuese por ella. De pronto, no existió distancia entre ellos dos, sólo la pequeña distancia entre sus labios por juntar sus frentes. Ella cerró los ojos, estaba viviendo un sueño increíble, o su sueño hecho realidad. Notó su mano, era cálida y suave, como el tacto de la seda, la acarició con ternura y despacio fue subiendola la cara, quizas para verla mejor. Ella abrio los ojos y vio mover sus labios, su mundo se paró, todos sus sentidos estaban pendientes de las palabras que iba a sacar y finalmente lo dijo: 
Te amo mi vida. 
Ella suspiró, comenzó a tener los ojos vidriosos, estaba feliz, no habian mas palabras que la pudiesen hacer tan feliz como esas. La amaba. Tal y como ella lo amaba a él. Era tan feliz. Ella se dejó llevar,y le acarició y le cogió del cuello, y le acercó a sí. Cada segundo, lo sentía, estaba nerviosa y feliz, el amor de su vida la amaba. Sonó un beso, un beso tierno, sus labios se encontraron y se fundieron, ceraron los ojos, como pidiendo un deseo, el deseo que jamas se acabase ese momento. Pero sus labios se separaron, a él le costó más pero ella, se alejó, le miró, espero a que sus ojos se abriesen y le dijo: 
Te amo como a nadie en este mundo. 
Él sonrió, ella fue mas feliz aún, él habia sonreído por ella. Se dio la vuelta y volvió a ver a aquel bebé, a aquella pareja, y volvió a girar la cabeza y le volvió a mirar de perfil, ella también lo era, y por su mirada dedujo que el también lo era. 
Y es que la felicidad entorna a lo mas simple, una mirada, el sonido de un beso, una sonrisa. La felicidad procede de lo que sentimos y ella sentía amor. 
Siente amor. 
Y siente que será asi siempre, hasta llegar a aquella escena en un banco sonriendo y de la mano, hasta llegar a ver a su hijo sonriendo así, como aquel bebé.